La explosión de estar enamorado da un giro en el tercer álbum de estudio de Ruel: Kicking My Feet & Screaming.
El cantante australiano está de vuelta con nueva música. A menos de un año del lanzamiento de su segundo material, su tercer álbum funciona como la continuación de Kicking My Feet.
Si en aquel material Ruel se concentraba en el lado más dulce del amor e, incluso, en curar lo que ya no fue. Ahora, el cantautor expande su propuesta desde el lado B del romance, en su faceta más oscura.
@ruel Soooo my new album “Kicking & Screaming” (pt. 2 of Kicking My Feet) is dropping June 12. 10 brand new songs from my heart to yours! 2 albums in 8 months who is this guy??? ohhhh and “don’t say that” is out now
♬ Don't Say That – Ruel
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Ruel vive el doloroso limbo de la ruptura en Kicking My Feet & Screaming
Kicking My Feet & Screaming más que contar el presente de Ruel después de un enamoramiento intenso, deja ver el proceso de frustración emocional que representa estar en un limbo donde una relación está por llegar a su fin.
Entregando un álbum que desentraña los sentires del joven en sonidos electro pop de los 80. Donde escuchamos las turbulencias de un amor que estaba destinado a terminar.
A diferencia del brillo en las canciones de Kicking My Feet, donde el cantante reconoce su amor, lo vive con intensidad y lo deja ir de forma sana. Screaming cuenta el lado duro de este romance, la etapa donde no lo quiere soltar aunque sabe que no hay más por hacer.
Así el material de 10 tracks nuevos arranca con la canción “Hate Myself”, cuyo título y sonido dejan claro por dónde va la mayoría del proyecto.
Con toques electrónicos de los años 90, Ruel grita por un amor que lo hizo odiarse a sí mismo. El tema navega sus sentimientos encontrados por medio de un pop pegajoso que, en el fondo está enojado/resignado.
Sonoramente, Ruel se atreve a entregarse a las notas de los 80 y 90 en Kicking My Feet & Screaming, Donde destacan canciones como “In Your Mind”, “Don’t Say That” y “Faking Smiles”, que no por bailables dejan de ser baladas intensas de desamor.
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Las referencias sonoras a los 80 son muy evidentes en la emocional “Debbie Don’t Cry”, con una base que te recordará a “Physical”, de Olivia Newton-John (1981). En la cual Ruel habla sobre discutir y arrepentirse cada vez.
Baladas que nunca caducan
Otro de los sonidos dominantes de Kicking My Feet & Screaming son las baladas que, a lo largo de los años, aparecen sin importar las generaciones de cantantes.
Si te gustan artistas como Harry Styles, los Jonas Brothers y Conan GrAy, te identificarás fácilmente con los tracks de Ruel: “I Didn’t Love You Anyway”, “Can I Have It Back?” y “Talking To The Driver”.
Todas tienen por protagonista a la melancolía, el piano o la guitarra acústica. Aquí Ruel se muestra engañado por haberse entregado totalmente al amor. Explorando el punto de la ruptura inminente, en un vaivén de emociones que ya lo consumen.
“Supe bastante pronto que me iba a costar mucho elegir la selección final de canciones para Kicking My Feet. Conforme las canciones empezaron a acumularse, comencé a notar dos actitudes emocionales completamente distintas, casi opuestas”, explica el artista en la promoción de su álbum.
De ahí que esta segunda parte del proyecto esté decantada claramente por el amor en su forma más tormentosa.
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“Muestra una realidad mucho más dura del amor; cómo puede hacerte caer de golpe, romperte el corazón y dejarte hecho pedazos. Básicamente, una narración menos hablada sobre lo que el amor puede hacerte”, agrega el cantautor.
El final del camino como un ciclo
Kicking My Feet & Screaming concluye su sonoridad con su propuesta más interesante a lo largo del todo el material de Ruel: “What It Sounds Like”, una canción que destaca por sus cambios constantes de ritmo.
En este tema el joven admite que debe soltar esta relación porque está en el punto donde se cumplió lo que prometieron nunca serían.
Y, pese a también ser una balada acompañada por un piano, sus cambios de tempo, con la voz de Ruel, casi entrecortada, como protagonista, la hacen la conclusión más acertada. O quizá, el punto de inflexión en este álbum de dos tramos.
A modo casi circular, el material continúa con las canciones que conforman la primera parte de Kicking My Feet. Dando como resultado una nueva lectura a ese amor intenso, que siempre supo debía soltar.



